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Guerra y Paz - Fragmento
IV Anna Pávlovna, sonriendo, prometió ocuparse de Pierre, quien, como ella sabía, era pariente del príncipe Vasili por línea paterna. La señora de mediana edad sentada junto a ma tante se levantó rápidamente y fue al encuentro del príncipe Vasili, alcanzándolo...
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REDOBLE FÚNEBRE A LOS ESCOMBROS DE DURANGO
Padre polvo que subes de España, Dios te salve, libere y corone, padre polvo que asciendes del alma. Padre polvo que subes del fuego, Dios te salve, te calce y dé tu trono, padre polvo que estás en los cielos. Padre polvo, biznieto del humo, Dios te salve...
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Crimen y Castigo - Fragmento
Capítulo 1 Una tarde extremadamente calurosa de principios de julio, un joven salió de la reducida habitación que tenía alquilada en la callejuela de S*** y, con paso lento e indeciso, se dirigió al puente K***. Había tenido la suerte de no encontrarse...
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ESPAÑA, APARTA DE MÍ ESTE CÁLIZ
Niños del mundo, si cae España —digo, es un decir— si cae del cielo abajo su antebrazo que asen, en cabestro, dos láminas terrestres; niños, ¡qué edad la de las sienes cóncavas! ¡qué temprano en el sol lo que os decía! ¡qué pronto en vuestro pecho el...
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¡Cuídate, España...!
¡Cuídate, España, de tu propia España! ¡Cuídate de la hoz sin el martillo, cuídate del martillo sin la hoz! ¡Cuídate de la víctima a pesar suyo, del verdugo a pesar suyo y del indiferente a pesar suyo! ¡Cuídate del que, antes de que cante el gallo, negárate...
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16 de noviembre de 1532.
Cajamarca. Pizarro Mil hombres van barriendo el camino del Inca hacia la vasta plaza donde aguardan, escondidos, los españoles. La multitud tiembla al paso del Padre Amado, el Solo, el Único, el dueño de los trabajos y las fiestas; callan los que cantan...
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Rima I
Yo sé un himno gigante y extraño que anuncia en la noche del alma una aurora, y estas páginas son de este himno cadencias que el aire dilata en la sombras. Yo quisiera escribirlo, del hombre domando el rebelde, mezquino idioma, con palabras que fuesen...
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Don Dimas de la Tijereta
Cuento de viejas que trata de cómo un escribano le ganó un pleito al diablo I Érase que se era y el mal que se vaya y el bien se nos venga, que allá por los primeros años del pasado siglo existía, en pleno portal de Escribanos de las tres veces coronada...
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Historia de los dos que soñaron
El historiador arábigo El Ixaquí refiere este suceso:"Cuentan los hombres dignos de fe (pero sólo Alá es omnisciente y poderoso y misericordioso y no duerme), que hubo en El Cairo un hombre poseedor de riquezas, pero tan magnánimo y liberal que todas...
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LXV
Madre, me voy mañana a Santiago, a mojarme en tu bendición y en tu llanto. Acomodando estoy mis desengaños y el rosado de llaga de mis falsos trajines. Me esperará tu arco de asombro, las tonsuradas columnas de tus ansias que se acaban la vida. Me esperará...
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Memnón, o la Sabiduría humana
Memnón[1] concibió cierto día el insensato proyecto de ser perfectamente cuerdo. Pocos son los hombres a los que esa locura no se les haya pasado alguna vez por la cabeza. Memnón se dijo para sus adentros: «Para ser muy cuerdo, y por consiguiente muy...
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Grisélida
NO LEJOS DE LOS ALPES vivía un príncipe, joven y bravo, en quien la naturaleza había agotado sus dones, y de todos muy amado. Su instrucción era distinguida, su valor en la guerra le había ganado justa fama y su afición a las Bellas Artes era mucha. A...
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Pulgarcito
ERANSE UN LEÑADOR y una leñadora que tenían siete hijos, todos varones; diez años contaba el mayor y el menor siete. Sorprenderá que en tan corto intervalo tantos hijos hubiera tenido el leñador, pero con decir que casi todos eran gemelos, nada hay que...
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Viaje al centro de la tierra - Fragmento
I El domingo 24 de mayo de 1863, mi tío, el profesor Lidenbrock, regresó precipitadamente a su casa, situada en el número 19 de la König-strasse, una de las calles más antiguas del barrio viejo de Hamburgo. Marta, su excelente criada, azaróse de un modo...
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La ciencia mágica
En una aldea vivían un campesino con su mujer y su único hijo. Eran muy pobres, y, sin embargo, el marido deseaba que su hijo estudiase una carrera que le ofreciese un porvenir brillante y pudiera servirles de apoyo en su vejez. Pero ¿qué podían hacer?...
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Historia del mercader y el efrit
Schahrazada dijo: He llegado á saber, ¡oh rey afortunado! que hubo un mercader entre los mercaderes, dueño de numerosas riquezas y de negocios comerciales en todos los países. Un día montó á caballo y salió para ciertas comarcas á las cuales le llamaban...
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El corredor veloz
En un reino muy lejano, lindando con una ciudad había un pantano muy extenso; para entrar y salir de la ciudad había que seguir una carretera tan larga que, yendo de prisa, se empleaba tres años en bordear el pantano, y yendo despacio se tardaba más de...
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El infortunio
En una aldea vivían dos campesinos hermanos; uno pobre y el otro rico. El rico se trasladó a una gran ciudad, se hizo construir una gran casa, se estableció en ella y se inscribió en el gremio de comerciantes. Entretanto, al pobre le faltaba muchas veces...
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El Rey del Frío
Érase que se era un viejo que vivía con su mujer, también anciana, y con sus tres hijas, la mayor de las cuales era hijastra de aquélla. Como sucede casi siempre, la madrastra no dejaba nunca en paz a la pobre muchacha y la regañaba constantemente por...
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A mi hermano Miguel
In memoriam Hermano, hoy estoy en el poyo de la casa. Donde nos haces una falta sin fondo! Me acuerdo que jugábamos esta hora, y que mamá nos acariciaba: “Pero, hijos...” Ahora yo me escondo, como antes, todas estas oraciones vespertinas, y espero que...
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Los pasos lejanos
Mi padre duerme. Su semblante augusto figura un apacible corazón; está ahora tan dulce... si hay algo en él de amargo, seré yo. Hay soledad en el hogar; se reza; y no hay noticias de los hijos hoy. Mi padre se despierta, ausculta la huida a Egipto, el...
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Los dados eternos
Para Manuel González Prada, esta emoción bravía y selecta, una de las que, con más entusiasmo, me ha aplaudido el gran maestro. Dios mío, estoy llorando el ser que vivo; me pesa haber tomádote tu pan; pero este pobre barro pensativo no es costra fermentada...
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El pan nuestro
Para Alejandro Gamboa Se bebe el desayuno... Húmeda tierra de cementerio huele a sangre amada. Ciudad de invierno... La mordaz cruzada de una carreta que arrastrar parece una emoción de ayuno encadenada! Se quisiera tocar todas las puertas, y preguntar...
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La de a mil
El suertero que grita «La de a mil» tiene no sé qué fondo de Dios. Pasan todos los labios. El hastío despunta en una arruga su yanó. Pasa el suertero que atesora, acaso nominal, como Dios, entre panes tantálicos, humana impotencia de amor. Yo le miro...
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La rana zarevna
En un reino muy lejano reinaban un zar y una zarina que tenían tres hijos. Los tres eran solteros, jóvenes y tan valientes que su valor y audacia eran envidiados por todos los hombres del país. El menor se llamaba el zarevich Iván. Un día les dijo el...
