Top posts
-
Los socorristas
Setenta y cinco Hombres se presentaron al Presidente de la Sociedad Humanitaria y reclamaron la gran medalla de oro que se confería a los salvadores de vidas. — Sí, por supuesto —dijo el Presidente—. Con esmerado esfuerzo, tantos hombres deben de haber...
-
El regreso del californiano
Colgaron a un hombre del pescuezo hasta que murió. — ¿De dónde vienes? —le preguntó San Pedro cuando el Hombre se presentó a las puertas del cielo. — De California —respondió el aspirante. — Entra, hijo, entra; traes alegres noticias. Cuando el Hombre...
-
El Funcionario Escrupuloso
Mientras el Jefe de un ramal de ferrocarril cumplía esmeradamente con su trabajo de colocar obstáculos en las vías y manipular las agujas, recibió la noticia de que el Presidente de la compañía estaba a punto de despedirlo por incompetente. — ¡Dios mío!...
-
El shihuín
Fría y brumosa noche de luna... El viento huracanado, que pasa bramando en los techos de las casas del pueblo y en los árboles de las huertas, arrastra girones de niebla, que semejan fantasmas... El pueblecillo de la escarpa andina, oculto bajo los gigantescos...
-
La paloma
¿ Será cierto que los animales conocen lo que nos va a pasar? ¿Será cierto que nos avisan algún suceso feliz o una fatalidad? ¿Y por qué no? Posiblemente para sus ojos escrutadores no hay sendales de misterio. En la tarde de un jueves de no sé qué año,...
-
El gallinazo
M amá, ¿por qué shuca siempre está triste? Así lo veo siempre en el nogal de la huerta. —Así es el gallinazo, hijito; cuando está sobre un árbol, parece que estuviera pensando, meditando... Además, su plumaje negro ayuda a darle ese aspecto de tristeza....
-
Cuestión de método
Un Filósofo, al ver a un Tonto que golpeaba a un Asno, dijo: — Detente, hijo, detente; te lo imploro. Quienes recurren a la violencia, sufrirán violencia. — Eso —dijo el Tonto, apaleando sin descanso al animal— es lo que le estoy tratando de enseñar a...
-
La máquina voladora
Un Hombre Ingenioso que había construido una máquina voladora invitó a un grupo numeroso de personas a verla subir. A la hora señalada, con todo preparado, el hombre entró en la máquina y la puso en marcha. El aparato atravesó enseguida el suelo firme...
-
Nuestra Señora de Paris - Fragmento
III MONSEÑOR EL CARDENAL Pobre Gringoire! El estruendo de todos los bombazos de la noche de San Juan o la descarga cerrada de veinte arcabuces o la detonación de aquella famosa traca de la Tour de Billy que, durante el asedio de París aquel domingo 29...
-
La monja de la llave
Crónica de la época del sexto y séptimo virreyes del Perú I Corría el mes de mayo del año de gracia 1587. Media noche era por filo cuando un embozado escalaba, en la calle que hoy es plaza de Bolívar, un balcón perteneciente a la casa habitada por el...
-
El Peje Chico
Crónica de la apoca del quinto virrey del Perú I Por los años de 1575 existió en Trujillo, ciudad amurallada que fundó Francisco Pizarro, un indio conocido entre los conquistadores con el nombre de D. Antonio Chayhuac, y entre los naturales como el heredero...
-
La espera
El coche lo dejó en el cuatro mil cuatro de esa calle del Noroeste. No habían dado las nueve de la mañana; el hombre notó con aprobación los manchados plátanos, el cuadrado de tierra al pie de cada uno, las decentes casas de balconcito, la farmacia contigua,...
-
La casa de Asterión
Y la reina dio a luz un hijo que se llamó Asterión. APOLODORO, Biblioteca, III, 1 Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo...
-
Instrucciones para subir una escalera
Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta...
-
Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj
Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de...
-
La escritura del Dios
La cárcel es profunda y de piedra; su forma, la de un hemisferio casi perfecto, si bien el piso (que también es de piedra) es algo menor que un círculo máximo, hecho que agrava de algún modo los sentimientos de opresión y de vastedad. Un muro medianero...
-
Los dos reyes y los dos laberintos
Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban...
-
XXVIII
He almorzado solo ahora, y no he tenido madre, ni súplica, ni sírvete, ni agua, ni padre que, en el facundo ofertorio de los choclos, pregunte para su tardanza de imagen, por los broches mayores del sonido. Cómo iba yo a almorzar. Cómo me iba a servir...
-
XVIII
Oh las cuatro paredes de la celda. Ah las cuatro paredes albicantes que sin remedio dan al mismo número. Criadero de nervios, mala brecha, por sus cuatro rincones cómo arranca las diarias aherrojadas extremidades. Amorosa llavera de innumerables llaves,...
-
V
Grupo dicotiledón. Oberturan desde él petreles, propensiones de trinidad, finales que comienzan, ohs de ayes creyérase avaloriados de heterogeneidad. ¡Grupo de los cotiledones! A ver. Aquello sea sin ser más. A ver. No trascienda hacia afuera, y piense...
-
III
Las personas mayores ¿a qué hora volverán? Da las seis el ciego Santiago, y ya está muy oscuro. Madre dijo que no demoraría. Aguedita, Nativa, Miguel, cuidado con ir por ahí, por donde acaban de pasar gangueando sus memorias dobladoras penas, hacia el...
-
LXI
Esta noche desciendo del caballo, ante la puerta de la casa, donde me despedí con el cantar del gallo. Está cerrada y nadie responde. El poyo en que mamá alumbró al hermano mayor, para que ensille lomos que había yo montado en pelo, por rúas y por cercas,...
-
De la Tierra a la Luna - Fragmento
XVII Un parte telegráfico Pudiérase decir que estaban terminados los grandes trabajos emprendidos por el Gun-Club, y, sin embargo, tenían aún que transcurrir dos meses antes de enviar el proyectil a la Luna. Dos meses que debían parecer largos como años...
-
Miguel Strogoff - Fragmento
V. «¡Mira con los ojos bien abiertos, mira!» Con las manos atadas, Miguel Strogoff fue obligado a mantenerse frente al trono del emir, al pie de la terraza. Su madre, vencida finalmente por tantas torturas físicas y morales, se había derrumbado, sin atreverse...
-
La isla misteriosa - Fragmento
1. Un globo a la deriva -¿Remontamos? -¡No, al contrario, descendemos! -¡Mucho peor, señor Ciro! ¡Caemos! -¡Vive Dios! ¡Arrojad lastre! –Ya se ha vaciado el último saco. –¿Se vuelve a elevar el globo? –No. –¡Oigo un ruido de olas! –¡El mar está debajo...
