Top posts
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El camello y el cerdo
Un camello y un cerdo tuvieron la oportunidad de encontrarse en un país lejano y como ninguno había visto al otro antes, comenzaron a jactarse de sus cualidades. —La mayor distinción proviene de ser alto— dijo el camello—. ¡Mírame cerdo, mira qué alto...
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Warma Kuyay
(Amor de niño) Noche de luna en la quebrada de Viseca. Pobre palomita, por dónde has venido, buscando la arena por Dios, por los cielos. —¡Justina! ¡Ay, Justinita! En un terso lago canta la gaviota, memoria me deja de gratos recuerdos. —¡Justinay, te...
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El bufon y el campesino
Un noble caballero no solo abrió un teatro sin cobrar la entrada, sino también anunció a todos que recompensaría generosamente a quien se le ocurriera el mejor acto de entretenimiento. Varios artistas compitieron por el premio. Entre ellos se encontraba...
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El zorro y el cuervo
Una brillante mañana, el zorro seguía su agudo olfato en búsqueda de un bocadillo. De repente, vio a un cuervo en la copa de un árbol. Este no era de manera alguna el primer cuervo que el zorro había visto. Pero lo que llamó su atención e hizo que se...
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El caballo y el asno
Había una vez un hombre que tenía un caballo y un asno. Una tarde, cuando iban de camino a la ciudad, el asno, muy agotado por llevar toda la carga le dijo al caballo: —Por favor, amigo, tú no llevas nada, ayúdame con una pequeña parte de esta carga....
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De color modesto
Lo primero que hizo Alfredo al entrar a la fiesta fue ir directamente al bar. Allí se sirvió dos vasos de ron y luego, apoyándose en el marco de una puerta, se puso a observar el baile. Casi todo el mundo estaba emparejado, a excepción de tres o cuatro...
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El lobo con piel de oveja
Érase una vez un lobo muy oportunista que encontró una piel de oveja abandonada en el campo: “Con esta piel podré disfrazarme de oveja, caminar entre ellas y hacerlas presa fácil. ¡Qué gran banquete me voy a dar!”, pensó el malvado. De esta manera, se...
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El zorro y la ciguena
Al zorro le encantaban las bromas pesadas y quiso gastarle una a su amiga, la cigüeña. Un día la invitó a cenar a su casa y la cigüeña aceptó con mucho agrado. La cigueña se presentó a la hora acordada y tras conversar un buen rato, se dirigieron al comedor....
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El cuervo y la jarra
Había una vez un cuervo sediento que voló durante mucho tiempo en busca de agua, hasta que encontró una jarra con un poco del preciado líquido. La jarra tenía un largo y estrecho cuello y por mucho que lo intentara, el cuervo no podía alcanzar el agua...
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La lechera y su cantaro
Había una vez una joven lechera que caminaba con un cántaro de leche para vender en el mercado del pueblo. Mientras caminaba pensaba en todas las cosas que haría con el dinero de la venta: —Cuando me paguen —se dijo—, compraré de inmediato unas gallinas,...
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El Leon y el Raton
En un día muy soleado, dormía plácidamente un león cuando un pequeño ratón pasó por su lado y lo despertó. Iracundo, el león tomó al ratón con sus enormes garras y cuando estaba a punto de aplastarlo, escuchó al ratoncito decirle: —Déjame ir, puede que...
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El paisajista
Un pintor de mucho talento fue enviado por el emperador a una provincia lejana, desconocida, recién conquistada, con la misión de traer imágenes pintadas. El deseo del emperador era conocer así aquellas provincias. El pintor viajó mucho, visitó los recodos...
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El sueño de la mosca horripilante
Li Wei soñaba que una mosca horripilante rondaba por su habitación, interrumpiendo inoportunamente una de sus profundas meditaciones. Molesto, comenzó a perseguirla tratando de acallar con un golpe su desagradable zumbido. Portaba en la mano, con tal...
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El encanto
Ch´ienniang era la hija del señor Chang Yi, funcionario de Hunan. Tenía un primo llamado Wang Chu, que era un joven inteligente y apuesto. Habían crecido juntos y, como el señor Chang Yi quería mucho al muchacho, dijo que lo aceptaría de yerno. Ambos...
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El ciervo escondido
Un leñador de Cheng se encontró en el campo con un ciervo asustado y lo mató. Para evitar que otros lo descubrieran, lo enterró en el bosque y lo tapó con hojas y ramas. Poco después olvidó el sitio donde lo había ocultado y creyó que todo había ocurrido...
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La cólera de un particular
El Rey de T’sin mandó decir al Príncipe de Ngan-ling: -A cambio de tu tierra quiero darte otra diez veces más grande. Te ruego que accedas a mi demanda. El Príncipe contestó: -El Rey me hace un gran honor y una oferta ventajosa. Pero he recibido mi tierra...
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La protección por el libro
El literato Wu, de Ch'iang Ling, había insultado al mago Chang Ch'i Shen. Seguro de que éste procuraría vengarse, Wu pasó la noche levantado, leyendo, a la luz de la lámpara, el sagrado Libro de las transformaciones. De pronto se oyó un golpe de viento...
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La secta del Loto Blanco
Había una vez un hombre que pertenecía a la secta del Loto Blanco. Muchos, deseosos de dominar las artes tenebrosas, lo tomaban por maestro. Un día el mago quiso salir. Entonces colocó en el vestíbulo un tazón cubierto con otro tazón y ordenó a los discípulos...
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Las advertencias
Un día, un joven se arrodilló a orillas de un río. Metió los brazos en el agua para refrescarse el rostro y allí, en el agua, vio de repente la imagen de la muerte. Se levantó muy asustado y preguntó: -Pero... ¿qué quieres? ¡Soy joven! ¿Por qué vienes...
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De todo un poco
Un dramaturgo moscovita sufrió un fracaso estrepitoso en el estreno de una obra. Paseando por el foyer y mirando torvamente a su alrededor, el autor encontró a un amigo y le preguntó: —¿Qué opina usted de mi obra? —Opino —respondió el amigo—, que usted...
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Por la escala social
El consejero provincial Dolbonosov, hallándose en Petersburgo en comisión de servicio, fue a parar, por pura casualidad, a una velada que ofrecía en su casa el príncipe Fingalov; y, para sorpresa suya, encontró allí al estudiante de derecho Schepotkin,...
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Bagatelas
Un cacique ruso, el conde Rubets-Otkachalov, presumía siempre de su linaje, asegurando que era de los más antiguos. No contento con los datos históricos y con todo lo que conocía de sus antepasados, anduvo busca que te busca hasta que encontró dos viejos...
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Amenaza
A un señor le robaron un caballo. Al día siguiente apareció en todos los periódicos el siguiente anuncio: «Si no se me devuelve el caballo que me ha sido robado, la necesidad me obligará a recurrir a las medidas extremas que adoptó en un caso análogo...
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Los deseos ridículos
ERASE UN POBRE LEÑADOR, tan cansado de su vida que, según se cuenta, tenía de morirse deseos, porque en ningún de los agradables que había alimentado se vio complacido. Cierto día fuese al bosque, y como era en él costumbre, comenzó a quejarse de su suerte,...
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Las Hadas
CIERTA VIUDA tenía dos hijas; la mayor tanto se la asemejaba en el carácter y el rostro, que quien la veía, a su madre miraba; y una y otra eran tan poco amables y tan orgullosas, que no había manera de vivir con ellas. La menor era el exacto retrato...
